Nací en la Patagonia Argentina, pero la curiosidad me trajo hasta Israel.
El rincón favorito de mi casa es donde esté el escritorio: ahí siempre me esperan mis diarios y un mate rosa que me recuerda de dónde vengo y hacia dónde voy.
Mi CV dice que soy abogada especializada en Derecho Internacional y magíster en Derechos Humanos, que trabajo en el ámbito legal desde hace más de una década y que ejerzo la docencia universitaria en la UBA desde el 2019.
Pero fue la soledad de la migración la que me empujó a aferrarme a mi flota-flota: los libros y la escritura. Luego llegó la necesidad de hacer de esos mundos un lugar compartido, y entonces fundé tinta y mate.
Hoy, ese encuentro no para de crecer: el club de lectura, el podcast, mi newsletter y encuentros presenciales en Argentina.
MIÉRCOLES 4 DE FEBRERO | 18:30 HS | CABA
MIÉRCOLES 4 DE FEBRERO
18:30 HS | CABA
¿Qué herramientas usan nuestros autores favoritos? Arrancamos el año conectadas/os con nuestro lado creativo en una merienda literaria que combina la escritura con lecturas clave.
En un mundo donde todo se mide por el resultado, este es nuestro espacio de resistencia.
El club de lectura es gratuito y virtual. Leemos un libro que selecciono al comenzar el mes y nos juntamos a conversarlo el último sábado a las 11:00 am (hora Argentina) por Google Meet.
Podés sumarte un mes, varios o todo el año (estamos de marzo a noviembre). Te espera una comunidad de lectores y lectoras de todas las edades.

























Charlamos de libros, escritura, migración, creatividad y otras magias. Este es el espacio íntimo en el que te hablo como a una de mis amigas: te chusmeo en qué ando y desenredamos juntas algún problema creativo. Al final de cada episodio te llevás la recomendación de un libro que esté en mi lista de favoritos.
Hoy tenía agendado ir a retirar un vestido muy importante, el de novia. Había que hacerle unos arreglos, así que hace unas semanas me puse a buscar un lugar de confianza, porque no es cosa de andar dejándole tu vestido de novia a cualquiera.
Googlié cómo se dice “modista” en hebreo y armé una lista con los diez lugares más recomendados en la ciudad, a los que llamé con dos preguntas: si hacían el trabajo y si alguien por ahí hablaba inglés. Mi hebreo está mejor; pero de ahí a saber todas las palabras…
Al final me quedé con uno. Do you speak English?, le dije al llegar, y como me respondió yes, le confié mi vestido de novia a un señor pelilacio y pelilargo que supo lo que debía decir.